miércoles, 10 de agosto de 2016
"Stella" de Emma de la Barra
Emma de la Barra (1860-1947) es la autora de “Stella” y es, también, la fundadora de “Las mil casas” en el barrio de Tolosa. En 1944, con guión de Ulyses Petit de Murat, la novela llegó a la pantalla grande. La película, interpretada nada menos que por Zully Moreno y dirigida por Benito Perojo, próximamente se proyectará en la “Tertulia de los Sábados” de la Academia Tolosa.
Emma de la Barra, en 1905, no pudo firmar la obra con su nombre y se camufló bajo el seudónimo de César Duayen. La moral de la época, y sobre todo el círculo familiar y social en el que se mueve la condicionarán para publicar bajo otra identidad.
"Stella” es una novela que suma nuevos modelos de heroínas femeninas en las letras nacionales. La obra fue dedicada a la memoria del padre de la autora, Federico de la Barra, periodista y miembro del Congreso de la Confederación Argentina.
Sus protagonistas son Alejandra (Alex), y su hermana Stella, a cargo de Alex por sufrir de invalidez en sus piernas. Una carta del padre de las jóvenes, Gustavo, presenta a las hermanas, encomendándolas al cuidado de su tío, hermano de la madre de las jóvenes.
Alex y Stella Fussler Maura se incorporan a la sociedad porteña de la mano de su familia materna. La discapacidad de Stella hace que su hermana afronte la responsabilidad de su cuidado y manutención. Alex se erige entonces en una heroína moderna, que hereda el pensamiento científico del padre y que lo lleva adelante, mientras las mujeres de su familia están aún atadas al mundo de las emociones, de los romances. Alex no sólo recibió del padre su naturaleza sana y vigorosa, sino también su conformación moral e intelectual; su gran cerebro y su alma vasta.
La novela relata en cierta forma parte de su vida: Stella es una jovencita que se casa con un hombre mayor y acaudalado. Fue escrita en pocas semanas. En un pasaje de la obra, una amiga opina de ella: “A Stella no le han enseñado a pensar”.
Stella tiene su contraparte en otro personaje interesante, Alejandra, quien dice como adelantando la voz de otras mujeres que se haría estampida y también cliché: “Una persona del género femenino tiene derecho a saber algo más que Colón descubrió América, tocar piano, cantar, coser y bordar en seda china”.
Alejandra (Alex) armó su biblioteca con libros austeros que leen los hombres y el círculo de sus amistades la motejan “Alex”, masculinizándole el nombre. En la novela, Stella significa la mujer horizontal, pisoteada cual una alfombra, mientras que Alejandra se animó a salir más allá de la puerta de calle.
Alejandra (Alex) tiene una excepcional educación europea, una mirada moderna y avanzada sobre la sociedad y los papeles que en ella les deberían tocar al hombre y la mujer, conoce perfectamente el mundo pero no sabe cómo manejarse en la alta sociedad argentina, hipócrita y de escaso vuelo intelectual. También es incapaz de discernir sus propios sentimientos. No está preparada, por su ingenuidad, para los lances amorosos y las envidias que suscita, y, por fin, no atina a franquearse con el único personaje que podría entenderla.
Correlativamente, también encontramos contradicciones y defectos en otro protagonista, Máximo Quiroz, cuya amplia experiencia vital, cultura e inteligencia no le impiden malinterpretar las actitudes de Alejandra y desconfiar de ella a pesar de su perspicacia.
Sin embargo, estos defectos, lejos de perjudicar a los personajes de la novela, los hacen más humanos y creíbles, compensando el carácter abiertamente idealizado de la hermana menor de Alejandra (Stella) especie de ángel lisiado que parece salido de un cuento de Hans Christian Andersen y que contrasta con la verosimilitud realista con que están pintados los otros niños de las familias argentinas.
No se puede dejar de destacar la rica, lúcida, completa y compleja pintura de costumbres que nos presenta Stella, y que en gran medida explica el éxito arrollador que tuvo. La sociedad porteña sin duda se vio reflejada en esta implacable descripción. Desde ese punto de vista, también resulta una novela fascinante para el lector de hoy.
"Stella" es una clarísima apología de la instrucción de la mujer, de su incorporación a la vida intelectual y al trabajo tradicionalmente reservado a los hombres, de su capacidad para existir como ser humano más allá del matrimonio.
"Stella" se convierte en un best-seller, vendiéndose 9 mil ejemplares de un tirón. El dueño de la librería pondrá un letrero que avisa que la primera edición está agotada y asegura a los frenéticos compradores que en tres días los estantes de la librería estarán repletos. Nuevas ediciones son consumidas por un público ilustrado y también por un público popular.
Pasados apenas cinco años de su aparición, “Stella” ya llevaba más de veinte reediciones, y varias traducciones, destacándose la del idioma italiano, cuya edición prologó nada menos que Edmundo de Amicis.
Emma había nacido en una familia acomodada de Rosario, su padre, Federico de la Barra, fue periodista, fundador de La Confederación (primer periódico rosarino) y senador por Santa Fe y su madre, Emilda González Funes, fue una dama de sociedad cordobesa .
Siendo adolescente, comienza a asistir a reuniones literarias y a mitines obreros. Poco tiempo después, se casa en un matrimonio por conveniencia, acordado por su familia, con su tío Juan de la Barra (hermano de su padre) quien la doblaba en edad.
Se muda con él a Buenos Aires, donde Emma continúa desarrollando el talento musical y la pintura y realizando actividades de índole social y cultural, consentida por su esposo. Entre otras, fundó la Sociedad Musical Santa Cecilia, la primera escuela profesional de mujeres; y la Cruz Roja, junto a Elisa Funes de Juárez Celman. También hizo labores de traducción, por ejemplo con la obra Novia de abril, de Guy de Chantepleure.
Queda viuda y tiempo despues conoce a Julio Llanos, periodista del diario La Nación que se había encargado de los trámites para la edición de Stella, y con quien más tarde contraería matrimonio. Julio Llanos organiza un concurso que premiará a quien devele quien es César Duayen. El periodista de El Diario, Manuel Láinez, responde a esta incógnita: "Corresponde a una bellísima dama, la señora Emma de la Barra".
Además de escritora, Emma fue mujer de empresa y dueña de una muy considerable fortuna que resuelve invertir en la fundación de una ciudadela en la localidad de Tolosa, que sería conocido como "Barrio de las Mil Casas". Le preguntaron cuántas casas integrarían ese complejo y Emma contestó: “Como mil casas”. En realidad serían 216 casas de techo bajo, tres habitaciones, un patio en común con aljibe de estilo colonial.
Este proyecto se estancó y fracasó. El drama para la fundadora fue que el doctor Dardo Rocha se le adelantó con otra fundación que consistió en la ciudad de La Plata y “Las mil casas” estaban a medio construir. Cuando el pelotón de inmigrantes llega para trabajar en las edificaciones platenses, se desparraman en conventillos y sitios vecinos al centro, que es el lugar de trabajo. En 1882 fundan La Plata y el ingeniero Otto Krause apresura a construir unos palacios y parques deslumbrantes. “Las mil casas” se terminaron en 1887 y fueron alquiladas a obreros del Molino La Julia. El crédito, que aún no se había terminado de pagar, fue una cuenta pendiente que Ema de la Barra no pudo saldar. Con los años se fue alejando de los negocios. El Banco Hipotecario decidió, en 1910, rematar la construcción de las ‘mil casas’. En aquel entonces resultó muy difícil encontrar un comprador y el barrio quedó, por largo tiempo, deshabitado.
En el camino de Jack Kerouac
Corren los años siguientes al fin de la 2ª Guerra Mundial y los jóvenes, inquietos en la búsqueda de nuevas sensaciones, de cambio, de vida; conviven con un mundo anquilosado de estructuras sociales y morales. Sal Paradise, un joven escritor neoyorquino, conoce a Dean Moriarty, un alocado, extraño, ambivalente, ángel y demonio; juntos y con otros diferentes compañeros cada vez, recorren Estados Unidos, de Nueva York a Nueva Orleans, Ciudad de México, San Francisco, Chicago y regreso a Nueva York en autostop o a bordo de Cadillacs prestados y Dodges desvencijados. La vida rápida del asfalto contagia su aceleración en los sitios donde paran. El ritmo del jazz y el bop, marca su tono. El sexo, el amor, el alcohol, las drogas son gasolina directamente surtida al cerebro; pero, en realidad, es la amistad el motor de todas sus acciones. Alcohol, orgías, marihuana, éxtasis, angustia y desolación, el retrato de una América subterránea, auténtica y desinhibida, ajena a todo stablishment. Era la juventud beat; era, en realidad, un libro semi-biográfico de los viajes del propio Jack Kerouac, de Neal Cassidy, Allen Ginsberg y William Burroughs, por las carreteras de la Norteamérica de los 40. Con el paso del tiempo, En el camino, un libro que fue la biblia y el manifiesto de la generación beat, se ha convertido en una "novela de culto" y en un clásico de la literatura norteamericana.
Mujeres de Charles Bukowski
“Mujeres” es una de las más aclamadas novelas de Bukowski. Es una obra acerca del amor. Aunque su génesis se halle en la perversa cabeza de Charles Bukowski y aunque cada página de la novela original esté empapada de alcohol, disputas de remolienda y chicas malas para un chico aún más malo. En “Mujeres”, su alter ego Henry Chinaski, el `viejo indecente´, un perdedor nato, se encuentra a los cincuenta años con una creciente reputación literaria, algún dinero en el banco y mujeres: montañas de mujeres. Se le ofrecen en los recitales de poesía, le escriben cartas procaces, le telefonean sin cesar. Y Chinaski las quiere todas, quiere desquitarse de sus largos años de forzadas abstinencias. Y a la vez, este gigantesco maratón sexual es un proceso de aprendizaje, de conocimiento, en el que Bukowski no escatima sarcásticas observaciones sobre sí mismo. El relato describe incontables borracheras mientras cuatro chicas recorren la geografía de la vida bohemia de Henry Chinaski. Lydia, la bipolar favorita de Buko, DeeDee la incondicional, Cecilia la novia del mejor amigo y Tanya la nínfula deseosa y deseable que recrean los mejores párrafos de la mejor novela de Bukowski. Charles era hijo de un militar americano y una guapa alemana y siempre ha estado patente en sus relatos el odio hacia su padre por su carácter extremadamente abusivo y violento y su indiferencia hacia su madre que siempre fue esclava sumisa de su padre. Su desarrollo en la etapa adolescente se vio fuertemente afectado por el acné vulgaris que contrajo y que le hizo hacerse aún más huraño y violento de lo que había sido de pequeño. Su siguiente etapa (después de un intento fallido en la escuela de periodismo) fueron diez años en los que intentó convertirse en escritor en Los Ángeles, pero más bien lo que consiguió fue alcoholizarse totalmente y adquirir ese porte de vagabundo con clase que le hizo famoso. En estos años pasó por innumerables empleos que no le duraban más de unas horas e incluso se dedicó a boxear aprovechando las tablas que había adquirido peleándose con todo tipo de personajes en los bares que tanto frecuentaba. Esta etapa terminó con su ingreso en un hospital de la beneficencia con el hígado totalmente ulcerado y los intestinos reventados literalmente de tanto beber, en 1954. Los médicos le dieron por acabado y le ingresaron en una sala donde estaban todo este tipo de pacientes, y donde las enfermeras hacían viajes cada diez minutos para recoger los cadáveres de los que hace un momento eran pacientes, pero inexplicablemente Bukowski revivió y con más fuerza que nunca. Por último tenemos al Bukowski rico y famoso, el más depravado de todos. En los sesenta la generación Beat vio en él un puntal estable al que agarrarse con fuerza y un ídolo bibliográfico al que admirar, y de hecho Buk vendió más de un millón de ejemplares de sus libros en un año. Pero la fama lo único que hizo fue potenciar aún más la personalidad que le había llevado a ser esa especie de estrella del rock escritor. Como detalle se puede señalar que en sus recitales de poesía había tanta gente como en los conciertos de rock y la gente tenía una actitud muy similar, todos bebían, fumaban y voceaban al ver a su ídolo recitar sus obras con una caja de cervezas al lado que siempre terminaba vacía al final de la lectura. Buk aprovechó aquella época para saciar ese deseo sexual que siempre acompañaba a sus obras y empezó a tocar la parte erótica de sus relatos con más intensidad. El sexo siempre fue muy importante en la vida de Buk y el siempre se sintió traumatizado con sus experiencias con las mujeres, que siempre acababan siendo catastróficas, especialmente en el caso con su primera mujer, que murió con él durante uno de sus maratones de alcoholismo. La obra de "Buko" está orientada hacia un enfoque minimalista, técnica narrativa escueta y directa, carente de adornos estilísticos, frases y párrafos cortos, sin esmerada ortografía, pocos personajes, poca acción, de tono apagado y lineal, sin movimiento, intriga ni trama. En conclusión, Charles Bukowski ha sido uno de los autores más importantes de la literatura del siglo XX, y es que este escritor pasó de ser un borracho al que nadie quería tener cerca y que vivía como un vagabundo en Los Ángeles a ser un ídolo de masas (cosa rara en un escritor) admirado por los intelectuales, por las clases populares y por muchos artistas que cada año le rinden homenaje en sus propias obras.
Yonqui de William Burroughs
“Yonqui” sigue siendo uno de los mejores retratos que se han escrito del adicto. Su lectura, que aún estremece, resulta bastante fácil y requiere una mínima atención. La historia ha demostrado que es autobiográfica. "Yonqui" es una mirada dentro del universo de las drogas, un pequeño atisbo dentro de ese submundo en los EEUU durante los años cincuenta. Es un impresionante testimonio sobre su experiencia con la heroína y no ahorra detalles, siempre narrados con un estilo frío, cortante y distanciado muy característico de él -y de la novela negra, donde declaró haberse inspirado-. De la mano de un personaje anónimo Burroughs nos muestra las vidas desesperanzadas y sin objetivos de un puñado de adictos, personas que hubieran podido llevar una vida "normal" pero que escogieron un camino más tortuoso. Burroughs se limita a contar de modo desganado la historia de esos personajes bastante anodinos. Y es que la droga, en palabras de Burroughs "no proporciona alegría ni bienestar, es una manera de vivir". Burroughs empieza su adicción durante la 2ª Guerra Mundial a base de morfina y opiáceos de farmacia y progresivamente comienza a recurrir a heroína adulterada del mercado callejero, con un precio considerablemente mayor. La novela retrata la cotidianidad del adicto y la lucha constante contra las resistencias de los médicos y farmacéuticos a dispensar narcóticos (algo impensable tan sólo veinte años antes, cuando estos mismos profesionales eran el principal grupo social de adictos y/o difusores de la adicción yatrogénica). “Yonqui” se publicó en 1953, gracias a los buenos oficios de Allen Ginsberg, que se paseó con el manuscrito bajo el brazo por diversas editoriales hasta dar con Carl Solomon, un editor más valiente -y más desesperado- que otros, y que años después confesó que era tal el terror que le daba trabajar con semejante material que estuvo a punto de sufrir un colapso. Y así fue como apareció uno de los libros míticos de la literatura norteamericana, pero también uno de los más prohibidos y subterráneos, en una editorial marginal, bajo el pseudónimo de William Lee. La conmoción que provocó su dura temática llegó incluso a superar sus expectativas. Burroughs era entonces un perfecto desconocido y la verdad es que con "Yonqui" escogió la manera más rápida de llamar la atención, ganándose casi al instante fama de escritor "maldito". Nacido en Saint-Louis el 5 de febrero de 1914, en el seno de una familia acaudalada, se educó en los mismos centros que la elite blanca, anglosajona y protestante que dirige Estados Unidos. A tenor de aquellos años, nadie hubiera dicho que estaba llamado a presidir el panorama contracultural de la segunda mitad del siglo XX. Graduado en Literatura Inglesa en Harvard (1936), marcha a Viena a estudiar Medicina, para volver con posterioridad a Harvard, esta vez para seguir un curso de Antropología. Desde muy joven se había ido formando gracias a su condición de rata de biblioteca y su esmerada educación burguesa (su abuelo fue el fundador de una famosa marca de calculadoras, posteriormente absorbida por IBM). Se casa con una judía alemana para librarla de los nazis y emprende un viaje por toda Europa. Trabaja de redactor de un periódico en St. Louis y a partir de 1938 se traslada a Chicago, donde ejercerá de exterminador de cucarachas. Durante su estancia en Chicago desde 1938 hasta 1943 se introduce en el mundo del hampa y la delincuencia, condicionado por su incipiente adicción a la morfina. En 1943 se instala en Nueva York, conoce a Herbert Huncke, uno de los “héroes” suburbanos retratados por los escritores de la generación beat y heroinómano prototípico. También en esa época conoce a Allen Ginsberg y Jack Kerouac. En el año 1945, a pesar de su homosexualidad, se casa con una mujer llamada Joan y compra una granja en Texas. Dos años después se traslada a Nueva Orleáns, donde comienza a tener problemas con la policía, ya que la situación legal es cada vez más difícil para los morfinómanos, por lo que huye a Méjico en 1949, donde escribe sus dos primeras novelas: “Yonqui” y “Marica”. En su debut como escritor, utiliza un estilo mucho más conciso y aséptico que en la mayor parte de sus obras posteriores otorgando prioridad a la historia más que a la forma literaria, construyendo una narración desprovista de todo elemento accesorio, casi minimal. Poco después de terminar “Yonqui”, escribe “Marica”, utilizando el mismo estilo simple y conciso. Esta será su novela más sentimental, ya que trata de sus diversas relaciones amorosas y sexuales durante su estancia en Méjico y Panamá. En ella queda claro que su matrimonio con Joan, a pesar de los hijos en común, es más una cuestión de amistad que de amor, ya que su condición de homosexual lo lleva a acumular jóvenes amantes masculinos, a menudo interesados por el dinero que esperan sacarle al “gringo”. En Méjico, cuando cree haber encontrado por fin su asentamiento ideal (le fascina la extrema libertad y el mundo onírico que se vive allí, amén de la facilidad con que puede comprar morfina) sucede un accidente que marcará su destino como escritor: su mujer muere tras recibir un disparo del propio Burroughs mientras realizaban prácticas de tiro a lo Guillermo Tell en estado ebrio. Este trágico suceso lo llevará a embarcarse en una expedición antropológica a Panamá, que después continuará en solitario por Colombia, Ecuador y Perú, en busca del yagé , un poderoso vegetal alucinógeno utilizado por diversas tribus latinoamericanas. Regresa a Nueva York en 1953 para asistir como padrino al nacimiento incipiente de la “Beat generation”. En 1954 se marcha a vivir a Tánger a causa de sus problemas con la justicia estadounidense, allí residirá hasta 1958. Estos años serán los más duros y dramáticos de su vida, a causa de su adicción cada vez mayor a la heroína. Durante este período no es capaz de escribir más que pequeños fragmentos inconexos, algunos de ellos incorporados después a su novela “El almuerzo desnudo”, que describe su vida en esta época. Tras numerosos intentos de desintoxicación, en 1956 se somete al revolucionario tratamiento de apomorfina del doctor John Dent en una clínica de Londres, con resultados positivos que le permitirán retomar enérgicamente su labor literaria. En 1960 se traslada a Londres, aunque con esporádicas estancias en París y Tánger. En 1965 reside en el mítico Hotel Chelsea de Nueva York, con diversos músicos y artistas de la nueva generación hippie, conoce a muchos representantes de la pintura y poesía de la década de los sesenta. Poco después regresa a Londres, donde residirá hasta 1974, fecha de su definitivo regreso a EEUU. Desde finales de los ochenta hasta su muerte en 1997, Burroughs publicó una enorme cantidad de novelas pero, sobretodo dedicó sus esfuerzos a la pintura, la música y el cine, grabando infinidad de discos. En definitiva, al final de su vida, el escritor maldito se convirtió en una especie de icono mediático.
Viaje al fin de la noche de Luis Ferdinad Celine
El libro es un viaje transcontinental a un ritmo salvaje y acelerado (deserción del ejército francés, éxodo por tierras africanas y descubrimiento de las infelicidades norteamericanas) de Ferdinand Bardamu, un estudiante parisino, de familia humilde, razonador, antipatriota, semianarquista que se alista como voluntario, imprevisiblemente, apenas suena el primer toque de clarín. Enviado al frente, en medio de esa carnicería mecanizada, comienza a envidiar la suerte de los caballos, que revientan como seres humanos pero sin frases altisonantes. Asi el Ferdinand de la novela experimenta la gran mentira de la guerra en carne propia. Protagonista, narrador y autor convergen en la misma persona, un hombre joven y escéptico que, sin saber por qué se alista en el Ejército para combatir contra los alemanes y comprueba que la guerra no tiene nada de heroico. Después de recibir una herida y una medalla, pasa por varios hospitales donde unos médicos astutos lo persuaden de volver cuanto antes «al ardiente cementerio del campo de batalla». Enfermo, deja el ejército, parte hacia una colonia africana donde se asquea de la bajeza humana, agotado por el calor y la malaria tropicales. En las colonias francesas descubre un mundo tan corrupto y deshumanizado que parecería inverosímil si no fuera porque era real. Después de haber entrado clandestinamente en América, trabaja en la Ford, y encuentra una fiel compañera en la persona de una prostituta (éstas son las páginas más tiernas del libro). De regreso a Francia, termina sus estudios de medicina, y ejerce como médico en un barrio miserable en el que sus enfermos hablan mal de él y casi nunca le pagan. Aparecen los Henrouille, proponiendo con sus planes el asesinato de la vieja rica. El ataque frustrado acaba en la ceguera castigo de Robinson, su oscuro amigo. Y en la huida a Toulouse. La vuelta a París es con un trabajo en un siquiátrico. De manera que el fin del viaje de Ferdinand es un manicomio en el que por fin, disfrutará de cierta tranquilidad y un buen pasar económico, pero Robinson, como una mala sombra, volverá a aparecer en su vida y será asesinado por su prometida, a la que Ferdinand se había cepillado alegremente. Viaje al fin de la noche es una novela escrita al mismo tiempo con pasión arrasadora y rabia lúcida en la que Cèline nos muestra con crudeza la realidad que le rodeaba, sin compasión. A lo largo de cientos de páginas, descubrimos el día a día de Ferdinand Bardamu: un rara avis que deambula por medio mundo sin llegar a ninguna parte. Ferdinand Bardamu es un héroe desilusionado y castigado que vive experiencias extremas, siempre al borde del abismo: herido en la Primera Guerra mundial, enamorado de una prostituta sin futuro, víctima de un trabajo embrutecedor en las colonias francesas en África, perseguidor del "sueño americano" que no se parece al del publicitado mito. Cèline es un viajero observador, cáustico y sin compasión que escribe un libro autobiográfico, marcado por una prosa ácida y agresiva. Desde el punto de vista técnico, Céline no se complica. La novela es más bien un diario, escrito por tanto, en primera persona. A pesar de que el personaje se llame Bardamu, sabemos que es Céline. Es casi una autobiografía, donde el autor no tiene que inventar tramas, dramas o hilos argumentales. Se trata de la tarea tan sencillamente compleja de narrar la vida, su vida. Sin embargo, Céline es mucho más ordenado de lo que parece. Basta tomar una lupa y fijarse en su prosa para comprobar, como mantiene una estructura narrativa más organizada de lo que a priori creemos. De esta forma el autor fue creando a lo largo de su obra un universo tragicómico y delirante, a la vez mezcla de experiencias propias y ficticias, usando un estilo telegráfico, rebosante de molestos puntos suspensivos que cortan el hilo del discurso lógico y obligan al lector a un ímprobo esfuerzo para enterarse de algo de lo que le están contando. Ya catapultado al éxito, indignado con los empresarios judíos que se niegan a estrenarle un ballet, comienza a gestar un antisemitismo que tiene una primera manifestación en 'Bagatelas para una masacre'. (1937), a la que seguirán varias obras menores, siempre nacidas de su odio a los hebreos. Los puntos de vista exacerbados de Céline, y sus escritos antisemitas de fines de los años treinta, hicieron que se le acusara de colaboracionismo con los nazis. Debido a ello, Celine estuvo exiliado en Alemania y Dinamarca en 1944. Después de la caída del régimen de Vichy, la vida de Céline será una sucesión de sufrimientos que parecen copiados de sus propias novelas. Y parece confirmarse que la vida imita al arte hasta en sus aspectos más desgarradores. En 1944, Céline se retira de Francia junto con las tropas alemanas. Hace una escala en Alemania, donde paradójicamente sus libros están prohibidos. Condenado en su país busca refugio en la neutral Dinamarca, donde asimismo se chupó un año de cárcel. Indultado en el 51, volvió a casa para acabar su obra en el ostracismo. Finalmente, muere casi olvidado, un primero de julio de 1961.
El Guardián entre el Centeno de J. D. Salinger
Escrito en primera persona, El Guardián entre el Centeno relata las experiencias de Holden Caulfield en la ciudad de Nueva York, después de ser expulsado de Pencey Prep, su escuela secundaria. Holden tiene diéciseis años, con algo de cabello gris lo cual lo hace ver más maduro. Es inteligente y sensible, pero narra con cinismo y con una voz cansada. Encuentra la hipocresía y fealdad del mundo que lo rodea intolerable y con su cinismo trata de protegerse del dolor y decepción del mundo adulto. Es un niño rico, hijo de un abogado, y tiene dos hermanos, una niña muy inteligente y un hermano mayor que es escritor. También tenía otro llamado Allie que murió de leucemia. No es un joven muy aplicado y además, casi nada le gusta. Es arisco pero en el fondo tiene buen corazón. Cuando es expulsado del colegio Pencey, donde estudia, tres semanas antes de que terminen las clases, decide regresar a Nueva York y vagar por ahí para que sus padres no se enteren de la expulsión. A travès de las páginas del libro asistimos a su periplo, en el cual se suceden variadas peripecias: se cita en un hotel con una prostituta, que luego le roba el dinero junto con su chulo; queda con una amiga; van al cine; regresa a su casa a escondidas para hablar con su hermana; se aloja en casa de un profesor de la que luego huye, después de que lo sorprenda acariciándole la cabeza mientras duerme. Todo ello salpimentado con las opiniones y recuerdos del joven acerca de su familia. Denostada por los sectores más conservadores de EEUU, esta novela revela los sentimientos y reflexiones de un adolescente de clase acomodada y, sin embargo, absolutamente disconforme con su vida, su entorno y sus congéneres. Las razones principales por las que este libro fue criticado eran principalmente su lenguaje ofensivo y sus referencias al abuso de drogas, alcohol y prostitución. Los críticos conservadores ven a Holden como un instigador de masas, distorsionando la mente de los jóvenes para convertirlos en "parias sociales". El relato menciona a personas exitistas, pacatas, prejuiciosas, superficiales, abúlicas, cuyo retrato parece resumir la idiosincrasia del estadounidense medio. Holden Caulfield, que se ha convertido en un icono del resentimiento adolescente, tiene una visión particular del mundo. Siente un extraño resentimiento por todo ser humano, los considera hipócritas, a veces sin razón aparente, a tal punto de deprimirse constantemente al notar la hipocresía que lo rodea. A pesar de tener un vocabulario limitado, Holden llega a ser muy ingenioso, y posee un humor muy sarcástico. También presenta indicios de mitomanía. Las primeras líneas del libro dejan en claro su forma directa de ser y hablar. La muerte de Allie, su hermano, de leucemia, cuando Holden tenía 13 años lo marca profundamente, emocional y físicamente, ya que la noche en que Allie murió, Holden, en un arrebato de furia, rompió todas las ventanas del garaje de su casa a puño limpio. Su hermano mayor, D.B., se convirtió en guionista de Hollywood. A Holden, que rápidamente expresa su odio por el cine, no le gusta que su hermano trabaje en Hollywood, a pesar de que disfruta al leer sus cuentos y novelas. Phoebe, a pesar de ser la hermana menor de Holden, es mucho más madura que él, y suele reprenderlo por su inmadurez y actitud infantil. Holden adora a Phoebe, al punto de llegar a ser sobreprotector, ya que Phoebe representa la inocencia para él. Es el deseo de volver a ver a Phoebe, su hermana menor, lo que le conduce de regreso al hogar cuando sus padres están ausentes. Mientras habla con ella, Holden inventa el único oficio para el que se siente apto: guardián en un campo de centeno al borde de un precipicio cerca del que muchos niños juegan. Imagina ser el encargado de cuidarlos para que no se caigan al abismo. La novela comienza con Holden narrando, desde lo que parece ser un hospital psiquiátrico, su expulsión de la escuela y su periplo por la ciudad de Nueva York, donde eventualmente llega a un punto donde no puede más y decide internarse para poder descansar de tanta "hipocresía". Como dato anecdótico se puede decir que éste era el libro de cabecera de Mark David Chapman, el hombre que mató a John Lennon. Aparentemente estaba obsesionado con él y lo llevaba encima cuando le mató. John Hinckley el hombre que disparó al presidente Ronald Reagan también estaba obsesionado con este libro. Esto le dio más controversia al libro de la que ya tenia, y fue fuente de referencia para ciertos tipos de conducta desviada. También se piensa que los motivos que llevaron a Lee Harvey Oswald a asesinar a J. F. Kennedy están relacionados con el libro. Jerome David Salinger nació en Nueva York el primero de enero de 1919 en el seno de una familia acomodada. Jugó entre los grandes edificios, paseó en bicicleta por Central Park y gozó de estupendos juguetes. Con doce o trece años se mudó a una casa mejor: era un chico rico de la gran ciudad. Cuando rondaba los quince años, su padre creyó que debía matricularse en la Academia Militar de Valley Forge. Allí se manifestó como un tipo especial. Era silencioso y pensativo, pero a la vez resultaba ingenioso y sutil, poseía un sentido peculiar del sarcasmo y se mostraba un tanto presumido y pomposo. Hacía muy bien las imitaciones de compañeros y famosos, y tenía una vocación clara hacia la interpretación. Usaba un lenguaje irreverente y amaba el periodismo y la literatura. A los quince años ya decidió ser escritor, y empezó a redactar los cuentos que le conducirán a la rara e inspirada perfección de su obra maestra. Entre 1936 y 1937 hizo un viaje por Europa (París, Londres y Viena) y lo aprovechó para escribir relatos. Más tarde, cuando se desató la II Guerra Mundial, participó en ella, sobre todo en Europa, como sargento de infantería. La experiencia bélica nunca le excitó ningún tipo de creatividad. Le costó una década publicar el libro «El guardián entre el centeno», que alcanzaría fabulosas cifras de venta y se transformaría en uno de esos libros de culto, porque propone una angustiosa, lúcida y humorística búsqueda de la identidad a través de la ironía, el dominio del lenguaje, el desparpajo y la dudosa ejemplaridad de un joven que no se resigna a aceptar lo que la sociedad le ofrece. Convertido en un fantasma viviente desde 1965, sigue escribiendo. No quiere que le tomen fotos, no ve a nadie, y desprecia a los intrusos. Lo que no puede evitar es ser un mito literario del siglo XX y haber escrito uno de los libros más vendidos y leídos en Estados Unidos y en el mundo entero: millones de jóvenes se ven reflejados en su radical protagonista. Podemos decir que es ya un relato clásico, traducido a 30 idiomas. En la actualidad es un libro de lectura obligada en los colegios americanos.
Cien años de soledad de Gabriel García Márquez
Cien años de soledad relata la historia de la familia Buendía a lo largo de siete generaciones en el pueblo de Macondo. Este pueblo es fundado por diversas familias conducidas por José Arcadio Buendía y Úrsula Iguarán, un matrimonio de primos que se casaron llenos de presagios y temores por su parentesco y el mito existente en la región por el cual su descendencia podía tener cola de cerdo. Pese a ello, tuvieron tres hijos: José Arcadio, Aureliano y Amaranta (nombres que se repetirán en las siguientes generaciones). José Arcadio Buendía, el fundador, es la persona que lidera e investiga con las novedades que traen los gitanos al pueblo (teniendo una amistad especial con Melquíades, quien muere en variadas ocasiones y que sería fundamental para el destino de la familia), y termina su vida atado al árbol hasta donde llega el fantasma de su enemigo Prudencio Aguilar con el que dialoga. Úrsula es la matriarca de la familia, quien vive durante más de cien años cuidando de la familia y del hogar. El pueblo poco a poco va creciendo y con este crecimiento llegan habitantes del otro lado de la ciénaga. Con ellos se incrementa la actividad comercial y la construcción en Macondo. Inexplicablemente llega Rebeca, a quienes los Buendía adoptan como hija. Desafortunadamente, llegan también con ella la peste del insomnio y la peste del olvido. La pérdida de la memoria obliga a sus habitantes a crear un método para recordar las cosas y Aureliano comienza a etiquetar todos los objetos para recordar sus nombres; no obstante, este método empieza a fallar cuando las personas también olvidan leer. Hasta que un día regresa Melquíades de la muerte con una bebida para reestablecer la memoria que surte efecto inmediatamente, y en agradecimiento es invitado a quedarse a vivir en la casa. En esos momentos escribe unos pergaminos que sólo podrán ser descifrados cien años después. Cuando estalla la guerra civil, la población toma parte activa en el conflicto al enviar un ejército de resistencia dirigido por el coronel Aureliano Buendía (segundo hijo de José Arcadio Buendía), a luchar contra el régimen conservador. En el pueblo, mientras tanto, Arcadio (nieto del fundador e hijo de Pilar Ternera y José Arcadio) es designado por su tío jefe civil y militar, y se transforma en un brutal dictador, quien es fusilado cuando el conservatismo retoma el poder. La guerra continúa y el coronel Aureliano se salva de morir en varias oportunidades, hasta que, fatigado de luchar sin sentido, arregla un tratado de paz que durará hasta el fin de la novela. Después de que el tratado se firma, Aureliano se dispara en el pecho, pero sobrevive. Posteriormente, el coronel regresa a la casa, se aleja de la política y se dedica a fabricar pescaditos de oro encerrado en su taller, de donde sale solamente para venderlos. Aureliano Triste, uno de los diecisiete hijos del coronel Aureliano Buendía, instala una fábrica de hielo en Macondo, deja a su hermano Aureliano Centeno al frente del negocio y se marcha del pueblo con la idea de traer el tren. Regresa al cabo de poco tiempo, cumpliendo con su misión, la cual genera un gran desarrollo, ya que con el tren, llegan también el telégrafo, el gramófono y el cine. Entonces el pueblo se convierte en un centro de actividad en la región, atrayendo a miles de personas de diversos lugares. Algunos extranjeros recién llegados empiezan una plantación de banano cerca de Macondo. El pueblo prospera hasta el surgimiento de una huelga en la plantación bananera; para acabar con ella, se hace presente el ejército nacional y los trabajadores que protestan son asesinados y arrojados al mar. Después de la masacre de los trabajadores del banano, el pueblo es asediado por las lluvias que se prolongan por cuatro años, once meses y dos días. Úrsula dice que espera el final de las lluvias para finalmente morir. Nace Aureliano Babilonia, el último miembro de la línea Buendía (inicialmente referido como Aureliano Buendía, hasta que más adelante descubre por los pergaminos de Melquíades que su apellido paterno es Babilonia). Cuando las lluvias terminan, Úrsula muere y Macondo queda desolado. La familia se ve reducida y en Macondo ya no se acuerdan de los Buendía; Aureliano se dedica a descifrar los pergaminos de Melquíades en el laboratorio, hasta que regresa de Bruselas su tía Amaranta Úrsula, con quien tiene un romance. De este, Amaranta Úrsula queda embarazada y tiene un niño que al nacer se descubre con cola de cerdo; ella muere desangrada después del parto. Aureliano Babilonia, desesperado, sale al pueblo llamando de puerta en puerta, pero Macondo ahora es un pueblo abandonado y solo encuentra a un cantinero que le ofrece aguardiente, quedándose dormido. Al despertar se acuerda del niño recién nacido y corre a buscarlo, pero a su llegada encuentra que se lo están comiendo las hormigas. Aureliano recuerda que esto estaba predicho en los pergaminos de Melquíades y termina de descifrar la historia de los Buendía que ya estaba allí escrita con anticipación, encontrando que al terminar de leerlos, finalizaría su propia historia y con él, la historia de Macondo..... "porque las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra". Gabriel García Márquez nació en 1928 en Aracataca, un pueblito de la costa atlántica colombiana, donde fue criado por sus abuelos maternos. Él vivía con ellos hasta ocho años de edad. Márquez ganó una beca al Colegio Nacional en Zipaquirá en 1936. En 1947 inició sus estudios del derecho y de la ciencia política en la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá. En ese mismo año el diario El Espectador publicó su primer cuento, titulado "La Tercera Resignación". En 1948, con la erupción de la guerra civil en Colombia, él se trasladó a Cartagena, y allí se inició como periodista en el diario El Universal. Abandonando sus estudios del derecho en 1950, él se mudó a Barranquilla y dedicaba su tiempo a la escritura: se asociaba con un círculo literario, conocido como "El Grupo de Barranquilla". Bajo la influencia de este grupo, Márquez empezó a leer las obras literarias de Hemingway, Joyce, Woolf y Faulkner; también estudiaba a los escritores clásicos, como Sófocles. Su obra maestra es Cien años de soledad que se publicó en 1967 y dentro de una semana vendieron ocho mil copias. Esta novela le ganó muchos premios internacionales, incluyendo el premio Nobel (1982). De repente, Gabriel García Márquez se hizo famoso en el mundo entero y su vida cambió para siempre. No podia de ser otra manera, Cien años de soledad es quizás la obra en lengua castellana mas importante despues de Don Quijote de la Mancha.
El Proceso de Franz Kafka
Joseph K. se despierta encontrando a la policía en su habitación. Le dicen que debe ir a un juicio, pero no le informan de lo que ha sido acusado. Para averiguar el motivo de su acusación y protestar por su inocencia, intenta ver lo que hay detrás del sistema judicial. Acusado de un crimen que desconoce por jueces que no ve nunca y conforme a leyes que nadie puede explicarle, K. abrirá un número inimaginable de puertas intentando comprender la situación. A medida que el proceso ocupe más y más lugar en su vida, cada puerta constituirá una traba cada vez más alienante en el proceso judicial al que se ve sometido. Solo K. parece darse cuenta, en una lucidez irrisoria e inútil hasta el fin, de la total ausencia de hechos o eventos que clarifiquen la interminable incongruencia de su confinamiento.
Ulises de James Joyce
El jueves 16 de junio de 1904, en su domicilio del número 7 de Eccles Street, Leopold Bloom, dublinés de 38 años, modesto agente de publicidad, melómano esencialmente indolente, hijo de un judío húngaro convertido al protestantismo que dio en quitarse la vida por razones poco claras, esposo de la muy sanguínea y muy católica Molly Bloom, hija a su vez de la sefardí gibraltareña Lunita Laredo, padre de un niño muerto, amigo de Stephen Dedalus, un exalumno aventajado de los jesuitas que, llegado el caso, fue incapaz de acceder a las peticiones de su madre que desde el lecho de muerte solicitaba unas preces de su vástago; este Leopold Bloom se disponía hacia las ocho de la mañana a preparar su desayuno, el de su esposa y el de su gata, antes de iniciar su intenso periplo dublinés durante el que se encontrará con Dedalus, que habia sido expulsado de la torre que compartía con sus indeseables compañeros. Stephen Dedalus, Haines (estudiante inglés interesado en la cultura vernácula irlandesa) y Malachi Buck Mulligan, habian desayunado en la torre. Durante ese desayuno Buck Mulligan hace una parodia de la misa y luego se produce una discusión por el alquiler. La situación está en crisis, será su última mañana en esa torre para el joven Dedalus. Su familia es muy pobre, su padre vaga por las tabernas de Dublín. Su madre ha muerto y él se arrepiente de su comportamiento. Su condición de irlandés choca con su deseo de partir al continente a escribir. El segundo capítulo sucede, a las 10 de la mañana, en el colegio de muchachos ricos, donde Stephen Dedalus da clases de literatura. Luego visita al director, anciano reaccionario y antisemita. El tercero capítulo dura lo que su lectura en voz alta. Su escenario es la costa, son las 11 de la mañana. Un velero de tres palos llega al puerto. Aquí comienza la verdadera odisea con el episodio intitulado, en la versión original, “Calipso”. Son las 8 de la mañana. Bloom le prepara el desayuno a su casquivana mujer. Un gato lo sigue. Preparará sus célebres riñones asados para su propio placer. Pensará en los 16 años de matrimonio. En una hija que parece llevar el camino de su madre, en un hijo muerto hace diez años, tras lo cual no ha vuelto a intentar el coito con su mujer. Bloom visita el retrete, piensa en el agente de su mujer, cantante profesional, y actual amante, lee un cuento en el retrete y piensa si podría escribir uno él mismo. Se limpia el trasero con el cuento, y parte a un entierro. El relato entra y sale de la mente de Bloom. En el quinto capítulo Bloom vaga por Dublín, va a buscar correspondencia de una posible amante con la que se escribe con un nombre falso, hay escenas callejeras, se mete en una iglesia, reflexiona sobre la eficacia de la liturgia desde un punto de vista publicitario, apuesta sin querer a un caballo que ganará veinte a uno y se va a los baños. El sexto capítulo es memorable. Podemos percibir todo el ruido de Dublín, quedan en la memoria el traqueteo del carricoche, las voces, las imágenes. Es el viaje al cementerio, al entierro de Paddy Dignam. Son las 11 de la mañana. El escenario del séptimo capitulo es el periódico donde trabaja Bloom, es mediodía. Bloom se cruza con Dedalus sin verse, todo es fugaz y borroso. En el octavo capítulo, Bloom se dirige a almorzar pero cambia de idea y toma un tentempié. El noveno capítulo sucede en la biblioteca entre 2 y 3 de la tarde. Stephen, sin almorzar pero con algunos tragos en el cuerpo, expone sus teorías sobre Shakespeare. Predomina el diálogo en esta sección y se abre, a través de la revisión de Hamlet, el mito “padre-hijo”. Bloom aparece sólo fugazmente. Como un personaje de fondo. El debate es entre los platónicos auditores y el aristotélico Stephen. No se llega a acuerdo alguno. El capítulo 10 sucede en las calles, entre 3 y 4 de la tarde y muestra dieciocho episodios cortos unidos al final por el paso del virrey a través de Dublín a manera de coda. El capítulo 11 se refiere a las dos camareras del bar, de las que vemos solamente medio cuerpo. Sucede entre 4 y 5 de la tarde. Bloom se cruza con Blazes Boylan, el amante de su mujer, escucha comentarios sobre ella, se habla de cantantes y de canciones. Intenta escribirle a la mujer que pretende como amante. Para evitar ser reconocido por una popular prostituta, dirige su mirada hacia el escaparate de un patriota haciendo un escabroso contrapunto con la descarga de sus ventosidades. El capítulo 12 es una parodia irritante y cáustica del nacionalismo irlandés. Son ya las 5 de la tarde y el escenario es nuevamente una taberna. Lo conduce un Narrador sin nombre, en interpolaciones constantes con El Ciudadano, obseso patriota. Bloom queda en medio de este debate. El capítulo 13 tal vez sea uno de los más delicados. Son las 8 de la tarde, sucede en la playa. Presenta a la muchachita Gerty Mc Dowell a la manera de la barata literatura sentimental y luego se mete en la mente de Bloom que la observa sentada en las rocas. El estilo flota entre la novela rosa y la mente de Bloom, quien comprobará que la bella muchacha tiene un pie lisiado y se aleja cojeando. El capítulo 14, ha sido uno de los capítulos más discutidos. Complejo, hermético, describe el encuentro entre Bloom y Stephen Dedalus. Bloom ha ido a la maternidad para saber sobre el difícil parto de Mrs. Breen. Los estudiantes de medicina beben, irrespetuosos, entre ellos Buck Mulligan, siempre burlón, y el joven Dedalus. La conversación es francamente obscena y llena de alusiones a la fertilidad y a la obstetricia. El capítulo 15, es la cumbre absoluta del libro. Dialogado en forma teatral, pone en escena las irrepresentables fantasías de Bloom y Dedalus. Sucede en la Ciudad Nocturna, el barrio de los prostíbulos. Es medianoche. Bloom ha seguido a Dedalus hasta el burdel. Cuando salen, Dedalus es golpeado por un militar y Bloom lo recoge sintiendo que algo tiene el malherido Stephen de su fallecido hijo Rudy. En el capítulo 16, Bloom y Dedalus esperan un cochero que no llega. Es el amanecer del día 17. La una de la madrugada. Bloom decide llevar al hambriento Stephen a su casa. No ha comido desde hace casi dos días. El capítulo 17, que sucede en la cocina de la casa de Bloom, está convertido en un juego de preguntas y respuestas que finaliza con ambos orinando bajo la noche estrellada. Bloom se despide de Dedalus y queda a solas con Molly. Comprueba la visita de Boylan, piensa en su padre suicida, mira a Molly en la penumbra. Despierta a Molly besándole sus nalgas, angustiado. Ella despierta sobresaltada, conversan. Es el retorno de Ulises. El epílogo sucede en la mente de Molly. Ya es de noche y no importa qué hora es. El tiempo ha desaparecido y con él la puntuación. La palabra es casi una excusa. Son imágenes sueltas, laxas, deshilachadas. Molly siente una nueva fuerza en Leopold, le atrae extrañamente la presencia de Stephen Dedalus, la idea de que viva con ellos. Es el triángulo, es la trinidad que se cierra. La novela ha terminado con un si mayúsculo, afirmativo, poderoso. Es ahí, en la mente de Molly, esta promiscua Penélope, donde la nueva fuerza de Bloom asesina a todos sus pretendientes.
martes, 2 de agosto de 2016
Muerte en Venecia de Thomas Mann
Gustav von Aschenbach es un compositor que, ya en sus años de madurez, delicado de salud, y con un sentimiento de fracaso ante la poca aceptación de sus últimas obras, viaja a Venecia para gozar de unos días de reposo. Aschenbach considera los viajes como una simple “medida higiénica” a tomar de vez en cuando. Pero su visión cambia cuando inicia el viaje a Venecia, en busca de los antiguos valores clásicos como escapatoria de la sociedad en que vive así como de su propia vida. Al llegar, en vez de encontrar un ideal de hermosura y virtudes, se enfrenta a una ciudad sucia y enferma, donde reinan el lucro y la corrupción. En esta decadente e inspiradora ciudad fantasma de los canales, se enamorará platónicamente de un adolescente centroeuropeo llamado Tadzio, de sobrecogedora belleza andrógina. En el Hotel Des Bains llama su atención una familia de turistas polacos en la que se encuentra el bellísimo adolescente por el que siente una súbita e intensa atracción. Vagará contemplando la hermosura del muchacho y de la propia Venecia, saboreando el declive progresivo de ésta y asimismo el de su propia vida, cercana ya a su final. Tadzio tiene 14 años, es bello, joven y aparentemente perfecto, pero tiene un pequeño defecto: es tan débil y enfermizo que Aschenbach asegura que “no llegará a viejo”. Esta vez, la esperada belleza se halla también degradada y rebajada sin la supremacía de tiempos arcaicos. Muestra así su cara más traicionera: su condición de efímera. Al menor soplo resbala y se pierde, mostrándose muy poco segura como para fiarse de ella. Tanto la novela original como la película constituyen, aparte de un relato narrativo de los sucesos acontecidos a Gustav durante su estancia en Venecia, una ilustración, oda, alegato y homenaje a aquella belleza perfecta, pura y plena de la que habla Platón en el Fedro y el Banquete: Gustav se encuentra frente a la belleza inalcanzable, aquélla que es bella por sí misma. Esta belleza es perfecta; por ello Tadzio, el objeto de obsesión de Gustav, no intercambia palabra alguna con él; ya que el sentido de perfección no posee un carácter mundano, sino que va más allá de éste. Es un sentido trágico, en donde el hombre (Gustav) encuentra que su razón de ser y vivir ha llegado a su plenitud, por lo que decide recrearse en contemplar esta belleza, pese al hecho de encontrarse en el macabro escenario de una ciudad en plena epidemia de cólera. Finalmente, Aschenbach encuentra la muerte producto de su anhelo de una vida estética según los ideales clásicos. Su amor por el adolescente lo hace permanecer en la ciudad que en esos momentos es víctima de una infecciosa peste, provocando así el deceso de Aschenbach. Este personaje está basado en el compositor Gustav Mahler.
El extranjero de Albert Camus
Meursault, un típico trabajador de oficina, recibe la noticia de la muerte de su madre en un asilo cerca de Argel. Hacía tres años que ella vivía en un asilo de ancianos. La noticia obligaba a Mersault a ir al velatorio y al entierro. Sin embargo, durante su velación y entierro no siente mayor tristeza ni tampoco llora. No quiso ver a la muerta. Al día siguiente, sábado, fue al balneario. Allí estaba una compañera de trabajo llamada María. Cuando María le pide matrimonio, le responde que el matrimonio para él era algo irrelevante y le daba igual, y que no la amaba pero si era lo que ella quería lo iba hacer. El relato muestra asi a un hombre que no es un viajero, ni un turista; sino mas bien un ser con una visión distinta de la vida, un hombre inundado de desidia, desinterés por la amistad, por el amor, hasta incluso por su propia muerte; un hombre que por poseer una visión distinta a la de los demás es tratado como un “extranjero”. Meursault es indiferente hacia el mundo y hacia la gente. No le importa mucho cambiar o superarse, el simplemente hace las cosas como se le van presentando. Su problema es que no le pone interés a nada de lo que le sucede. Al mismo tiempo el relato da cuentas de una sociedad señaladora e ilógica; donde todos estan prestos a juzgar a los demás por lo que hacen o dejan de hacer, una sociedad que amenaza sin piedad a aquellos que sean “diferentes”, aquellos que por una u otras razones son llamados “extranjeros” en sus propios hogares. También otro personaje que se muestra en la obra es Raimundo, era vecino y buen amigo de Meursault, el tenia problemas con su mujer y le pidió a Meursault que si podía mentirle a la policía que quería interrogarlo, él acepto. Días despues su amigo Raymond lo invita a pasar un domingo en una cabaña junto a la playa. A Raimundo, por los problemas que tenía con su amante, lo perseguían unos árabes, que querían matarlo. En la playa llegan los tres a alojarse en la casa de un amigo, llamado Masson que vivía con su esposa. Al mediodía, los tres hombres salen a caminar. Aparecen los árabes que persiguen a Raimundo. Pelean, Raimundo es acuchillado y regresan. Raimundo sale nuevamente a buscar… ¿a los árabes?, lleva un revolver. Sin saber por qué Mersault lo sigue. Otra vez frente a los árabes, Mersault disuade a su vecino de disparar, le pide el arma y se van. Pero Mersault se queda el la playa y retoma el mismo camino. Ve a los arabes y sin conciencia mata a uno con 5 balazos. En el momento en el que comete este asesinato, Meursault ya se da cuenta de que este acto le traerá muchos problemas. Pero aunque sea consciente de su acto, no se siente moralmente culpable ni le importa haber matado a un hombre. Meursault se enfrenta entonces a un juicio en el cual la insensibilidad por la muerte de su madre parece más importante que el propio asesinato. Comenzó una larga sesión de interrogaciones y declaraciones entre Meursault y los funcionarios, así sucesivamente se presentaban las entrevistas con motivo de intentar que Meursault reconociera su culpabilidad, además de tener visitas de María que tenía las ilusiones de casarse con él cuando saliera. Meursault es declarado culpable, y sentenciado a muerte.
Crimen y Castigo de Fiodor Dostoievsky
INTRODUCCIÓN
La materia prima del escritor es su propia vida, sin bien la frase nos puede sonar hecha, resulta cierta en casos como el de Dostoievsky, Moscú 1821-1881. Es la época de los zares, del imperio ruso que gracias a Pedro el Grande, había salido de su aislamiento para incorporarse a la Europa reformista. Los enciclopedistas franceses, eran la lectura obligada de las juventudes rusas con hambre de cambiar las estructuras feudalistas, que mantenían a la inmensa mayoría de la población sumida en la miseria y la desesperación. Sin embargo la reforma francesa devino en una revolución que costó la vida al Rey Sol y a su séquito. Catalina la Grande, temiendo una suerte similar en su vasto imperio, implantó un régimen autocrático. Cuando Dostoievsky habría cumplido cuatro años, Rusia era gobernada por el zar Nicolás I quien había descubierto una conspiración en su contra. La situación interna del país se había vuelto insostenible. El zar respondió con censura y represión. A partir de ahí, y con la consecuente sucesión de zares que negaban el avance al pueblo ruso, el caldo de cultivo que antecede a los cambios sociales se expandía por todos los territorios del país. Crimen y Castigo, fue madurada por su autor, durante su cautiverio en Siberia. Dostoievsky fue acusado de conspirador y cumplió condena en las remotas tierras de castigo del zar. La primera parte se publicó en el Mensajero Ruso en 1866. El extremo realismo conseguido por Dostoievsky en su descripción social, pero sobre todo interna, sino es que íntima de los personajes, sólo lo pudo reproducir luego de experimentar en carne propia la más radical pobreza.
La novela nos cuenta un crimen. Un crimen cometido por un joven y su subsecuente lucha interna con sus emociones y delirios. La madre y hermana del asesino, tan pobres o más que él, se debaten entre la duda y la desesperación.
Un dudoso pretendiente de la hija, y su antiguo patrón, conformaran una acción física dentro de la novela sin perder un ápice de su contenido psicológico. Los hechos se muestran sin ningún tipo de enjuiciamiento. El autor deja ser a los personajes pues sabe que la credibilidad se logra con la honestidad. El flujo de conciencia de Raskolnikov a lo largo de la novela, es una prueba de ello.
RESUMEN
La materia prima del escritor es su propia vida, sin bien la frase nos puede sonar hecha, resulta cierta en casos como el de Dostoievsky, Moscú 1821-1881. Es la época de los zares, del imperio ruso que gracias a Pedro el Grande, había salido de su aislamiento para incorporarse a la Europa reformista. Los enciclopedistas franceses, eran la lectura obligada de las juventudes rusas con hambre de cambiar las estructuras feudalistas, que mantenían a la inmensa mayoría de la población sumida en la miseria y la desesperación. Sin embargo la reforma francesa devino en una revolución que costó la vida al Rey Sol y a su séquito. Catalina la Grande, temiendo una suerte similar en su vasto imperio, implantó un régimen autocrático. Cuando Dostoievsky habría cumplido cuatro años, Rusia era gobernada por el zar Nicolás I quien había descubierto una conspiración en su contra. La situación interna del país se había vuelto insostenible. El zar respondió con censura y represión. A partir de ahí, y con la consecuente sucesión de zares que negaban el avance al pueblo ruso, el caldo de cultivo que antecede a los cambios sociales se expandía por todos los territorios del país. Crimen y Castigo, fue madurada por su autor, durante su cautiverio en Siberia. Dostoievsky fue acusado de conspirador y cumplió condena en las remotas tierras de castigo del zar. La primera parte se publicó en el Mensajero Ruso en 1866. El extremo realismo conseguido por Dostoievsky en su descripción social, pero sobre todo interna, sino es que íntima de los personajes, sólo lo pudo reproducir luego de experimentar en carne propia la más radical pobreza.
La novela nos cuenta un crimen. Un crimen cometido por un joven y su subsecuente lucha interna con sus emociones y delirios. La madre y hermana del asesino, tan pobres o más que él, se debaten entre la duda y la desesperación.
Un dudoso pretendiente de la hija, y su antiguo patrón, conformaran una acción física dentro de la novela sin perder un ápice de su contenido psicológico. Los hechos se muestran sin ningún tipo de enjuiciamiento. El autor deja ser a los personajes pues sabe que la credibilidad se logra con la honestidad. El flujo de conciencia de Raskolnikov a lo largo de la novela, es una prueba de ello.
RESUMEN
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)